La sustitución de los valores profundos del ser humano por estrategias de índole pragmática ha derivado en una sociedad que pondera la fusión y el diálogo, mientras produce fisión y polarización. Un mundo donde la Iglesia padece los virus que destruyen la comunión e impiden la fraternidad. La vida consagrada acusa hoy el golpe de la cultura escéptica y narcisista, y por ello necesita repensar y reformular los principios que le inspiran y sostienen. La 53ª Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada se encuadra en este contexto desafiante, con el convencimiento de que el ideal comunional y fraterno constituye una seña irrenunciable de su identidad.
Mons. Luis Marín de San Martín, María del Pilar Quiroga Méndez, Carlos L. García Andrade, Pablo Largo Domínguez, María Concepción Tzintzún Cruz, Luis Alberto Gonzalo Díez, Carmen E. Bandeo, Rafael Matas, Silvia Martínez Cano, Ana Isabel Vicente, José María Pérez-Soba, Estrella Mariana Rodríguez, Mariano J. Sedano Sierra.
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